Las preguntas cortas siempre son las más difíciles de contestar, pero esta, especialmente. Además, últimamente me la han preguntado varias mujeres con trayectorias brillantes y muchas posibilidades de reinventarse.
pero, ¿cómo explicar en “versión abreviada” a alguien que no ha vivido un proceso de reinvención profesional, un montón de experiencias, sensaciones, decisiones, emociones, sentimientos … de manera que le valga para algo? Alguien que pregunta algo tan concreto se merece una respuesta igual de concreta.
Me gusta especialmente esta definición de “reinventarse”: la capacidad de reinventarse a uno mismo, de reorientar la trayectoria profesional consiste en armonizar lo que realmente uno es con su entorno.
Cuando uno se enfrenta a un cambio de trayectoria, la parte más complicada es siempre “lidiar con uno mismo”, con tus miedos, tus dudas. Y es que la verdad, aún no sabiendo ni tú mismo qué es lo que te mueve , un día decides “lanzarte a lo desconocido”. Lo difícil no sólo es tomar esa decisión. Para mí lo más complicado es seguir esforzándote todos los días en algo que bueno, si te pregunta cualquier persona que es lo siguiente que vas a hacer, te cuesta muchísimo explicar. En esos momentos de apretar los dientes y hacer, hacer, hacer, te encantaría tener alguna explicación “con base lógica” y contrarrestar el efecto negativo de frases como “vaya bandazos que das” o ¿tú sabes bien lo que estás haciendo? ¿Te la estás jugando y ni siquiera sabes para qué exactamente?
Ahora contestaría tranquilamente NO, pero no pasa nada, es parte del proceso. Pero me hubiera gustado leerme antes el libro de Herminia Ibarra, “Estrategias poco convencionales para reinventar su carrera profesional”, de Ediciones Deusto, Barcelona 2004.
En este libro, la autora presenta un nuevo modelo de reinvención profesional. Coincide con las nuevas teorías empresariales que ponen de relieve la importancia de actuar, incluso antes de tener claro el nuevo modelo hacia el que uno se encamina.
Para eso de “dar bandazos”, también hay sugerencias aplicables. En cualquier proceso de reorientación profesional individual es clave iniciar una fase de experimentación y de cambios a la que sigue un periodo de reflexión, de dar sentido al proceso de cambio que se ha iniciado de manera “casi intuitiva”.
Rompiendo con el esquema tradicional de “antes de actuar es necesario saber que queremos hacer”, la autora defiende que este consejo es un atraso. La transición profesional no es un camino directo para una identidad predeterminada, sino un viaje en el que probamos personalidades posibles en las que podemos convertirnos, puntualiza.
Para animar un poco a todos los que están inmersos en un proceso de cambio de trayectoria, Ibarra explica que el desarrollo profesional sigue una evolución “no lineal” y se prolonga durante un promedio de 3 años!
Lo que si es seguro es que se trata de 3 años donde te sientes más vivo que nunca, abierto a opciones, absorviendo experiencias que, por supuesto tienen una finalidad concreta: encontrarte a gusto con lo que haces.


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