Alice Fauveau (Colaboradora y Alumni Mentor Programa MET)
En el marco de unas jornadas denominadas “Responsabilidad Social Corporativa y Cooperación al Desarrollo”, Economistas sin Fronteras presentaron un seminario enfocado a la RSC entre empresas y ONGs.
Aunque el tema puede dar para muchos seminarios, sus ponentes Pablo Sánchez del Laboratorio Base de la Pirámide y Fernando Navarro de Acción contra el Hambre, nos dieron unas pinceladas de cómo se están desarrollando negocios inclusivos en la Base de la Pirámide.
¿Y que es esto de la Base de la Pirámide? Se trata de un concepto forjado en los años 90 para segmentar socio-demográficamente en función del PPP ( Paridad del Poder Adquisitivo) a un colectivo de 4000 millones de personas que tienen una renta per cápita de menos de 1500 USD anuales. Esta segmentación va enfocada a países en vías de desarrollo, pero con la crisis que hoy en día estamos sufriendo, se está empezando ya a hablar de Base de la Pirámide en países desarrollados.
Este concepto, muy conocido en el mundo de las ONGs pero no tanto en el mundo empresarial, ha llevado a un cambio de enfoque frente al consumidor de países en vías de desarrollo. En la actualidad se ha pasado del “vender a los pobres” a la “co-creación de negocios”, es decir de identificar al consumidor del tercer mundo como un aliado ya que también se pueden generar oportunidades de negocio para las empresas.
Y aquí es dónde entra en acción el término “negocio inclusivo”, es decir negocios sustentables que beneficien a comunidades de bajos ingresos. La realidad es que para que estos negocios aporten valor a la parte empresarial y a las comunidades, es necesario que la empresa diseñe el proyecto con una participación externa que le dé el know how del trabajo sobre el terreno, pero también es esencial que se midan los resultados con indicadores para asegurar la sostenibilidad. En definitiva, los negocios inclusivos deberían implicar interdependencia, creación de valor e innovación.
Este último concepto es importante a la hora de ligar la actividad de un proyecto de cooperación al desarrollo con un proyecto empresarial ya que se trata del punto de inflexión que permitirá generar economías de escala entre las comunidades de esos países y las empresas cuyo objetivo inicial es desarrollar su RSC.
Y después de este baño de conceptos, bajemos a la realidad y creemos un poco de polémica al respecto. Tras este seminario, me surgen varias preguntas:
- ¿Están las empresas españolas innovando en procesos a la hora de apoyar estas alianzas con los socios del sur o simplemente están usando una metodología barata que permita quedar bien con su política de RSC?.
- ¿Por qué un proyecto de deslocalización/internacionalización no es considerado un negocio inclusivo cuando en realidad una joint-venture implica cocreación y muchas veces apoyo indirecto a determinadas comunidades que quedan por detrás del socio local pero que a lo mejor no tienen tanta visibilidad?
- Y por último, ¿son las empresas conscientes de que cuanto mayor esfuerzo se haga en aras de fomentar la cooperación con los países pobres, mayor número de consumidores potenciales habrá ya que su poder adquisitivo se incrementará ampliando así el mercado objetivo?
Para más información, también puedes leer la página de Next Billion, aunque ésta se encuentra en inglés, pero también puedes encontrar la versión en castellano ligeramente diferente.


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