Especialmente difícil es la situación económica española para el Premio Nobel de Economía 2008 Paul Krugman, quien ha participado en el Foro “InnovaE. La innovación como solución”, que se celebró ayer lunes 16 de marzo en Madrid. El Premio Nobel de Economía fue de lo más realista en su intervención y nos propuso una solución a la dura crisis que vive España, aumentar la productividad e incluso sugerió el sacrificio de disminuir los salarios si es necesario para reducir costes.Todo ello en un escenario marcado por los buenos propósitos de ser innovadores, en el evento organizado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología en el marco del año europeo de la innovación. Por ello, Krugman también argumentó que lo mejor que le puede pasar a la economía española es aumentar la inversión al I+d+i.
No sé si muchos de ustedes saben que 2009 es el año europeo de la creatividad y la innovación. Y que Europa necesita nuevas competencias para reposicionarse en este mundo global y por supuesto, después de escuchar al profesor Krugman, España más que ningún otro país debido al desplome de la construcción. Lo que nadie duda es que algo está cambiando cuando la Comisión Europea dedica este año a concienciar a los ciudadanos europeos, al tejido empresarial y a las instituciones a que seamos creativos y salgamos de nuestra zona de confort.
Tenemos ya menos de 300 días para crear, innovar y escuchar la llamada a la acción, e impulsar soluciones creativas que pueden traernos nuevas oportunidades para cambiar el escenario económico. Qué sencillo parece y qué difícil su ejecución, con lo que nos cuesta a todos el cambio: La diferencia en esta ocasión parece venir de la mano de la necesidad y de la motivación. Líderes históricos como Winston Churchill, ya evocaban soluciones creativas de su estado mayor durante la Segunda Guerra Mundial mediante desafíos y preguntas. A menudo, Churchill exponía una propuesta con el fin de provocar reacción crítica y contrapropuestas creativas.
En este evento no oí cuestionar ninguna pregunta. En cambio, sí escuché un tratado de buenas intenciones y de acciones creativas. Todos los participantes desde el presidente de Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero hasta el vicepresidente ejecutivo de Nokia pasando por la ministra de Ciencia e Innovación o el director general de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, entre otros, han abogado por incrementar la inversión en I+D+i para avanzar y modernizar la economía del país. Pero para ello hacen falta también líderes innovadores que no imiten gestiones pasadas sino que ofrezcan soluciones nuevas, que reinventen los sectores tradicionales a medio y largo plazo. Como decía durante su intervención el vicepresidente de Nokia, Esko Aho, aludiendo a un artículo de Harvard Business Review, lo que no es Innovación es imitación.
Zapatero nos comentó que es tiempo de aplicar enérgicas acciones anticíclicas y coordinar esas medidas con socios europeos para afrontar con éxito esta dura crisis. Para ello nos presentó la hoja de ruta que el gobierno está gestionando para afrontar la crisis y que no es otra que más innovación y que pasa por estas actuaciones:
1.-Crear un entorno económico y propicio para las empresas, vía nuevas líneas de créditos para pymes y reducir la burocracia
2-.Impulsar la innovación en sectores claves: La sanidad, energías renovables y la lucha del cambio climático
3.-Modernizar el sistema de ciencia, capital humano y tecnología y mejorar la formación. Para ello habló de la estrategia de Universidad 2015 y de la futura ley de Ciencia y Tecnología, además de la apuesta por una nueva formación profesional.
Pues manos a la obra en devolver la confianza a la sociedad española, señor Presidente. No se demore, porque la crisis nos pasa factura a cada minuto. El mismo día que Zapatero y Krugman intervenían en el foro de Innovae, conocíamos el dato de que la creación de empresas cayó un 44,7% en su peor enero en 16 años. Retomo unas declaraciones de la ministra Garmendia de esta mañana para finalizar este artículo y pensar el futuro y a largo plazo. Un mensaje que la ministra rescataba de Miguel de Unamuno y que nos ilustra hoy con la brillantez y la esencia del pensamiento del filósofo español: “Hemos de ser más padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”, decía Unamuno. Pues adelante.
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