Pablo Gonzalo comenzó definiendo la CI como influencia, como la venta del proyecto de la empresa a los trabajadores, el cliente interno de que muchas veces nos olvidamos. Hizo hincapié de que es necesario lograr una cooperación desde la diferencia, no desde la diversidad, sino desde la diferencia de intereses que pueden tener empleados y directivos, para para lograr alinearlos a la estrategia de la empresa.
Mencionó cuatro etapas en la empresa en relación a la CI, aclarando que el cambio de etapa supone la consolidación de la anterior y no el abandono:
- Informar
- Escuchar
- Planificar
- Influir sobre el desempeño
Según Pablo Gonzalo, si nos centramos en la primera y segunda etapa no estaremos dando valor a las opiniones de la gente. En cambio, si avanzamos a la tercera y la cuarta, el foco sí estará en la persona cuyo compromiso buscamos!
A continuación, Pablo Melchor hizo el contrapunto de la CI personal, centrándose en la digital. Habló de situaciones y herramientas push vs pull (que hay que manejar con cuidado de no atacar una situación con herramientas de otro tipo), interactividad masiva (no existe más la unidireccionalidad de los mensajes, ahora nuestros mensajes son uno más entre otros), crowdsourcing (aprovechamiento del conocimiento y experiencia de la masa, el saber colectivo), incentivos (Qué ganan ellos con eso?) y mencionó finalmente al empleado en movimiento (el foco no debe estar puesto sólo en el dispositivo que utilizamos cada día, sino en el usuario).
Llegado el momento de las preguntas, varias se referían a la dificultad que supone saber que está ocurriendo algo en la empresa (un traslado del lugar de trabajo inminente por ejemplo) cuando la empresa no lo comunica, viéndose mermada la credibilidad de la empresa a los ojos de los trabajadores. Tanto Pablo Melchor como Pablo Gonzalo coincidieron en que muchas veces algo externo o interno imposibilita transmitirlo como puede ser una negociación colectiva o un contrato de alquiler no firmado. Aunque la muchas veces tiene que ver con el miedo que se suele tener a las malas noticias. Se piensa que desmotivan, cuando en realidad desmotiva más el no hablar de una realidad que se está sintiendo en la empresa. Para terminar, todos coincidimos en que es necesaria la coherencia con la realidad empresarial.


Comments