¡Qué buena señal es entrar en el Aula Magna del Instituto de Empresa a las 7 de la tarde y no tener sitio donde sentarse!
Ayer por la tarde, de la mano de muchos amigos y de dos mujeres excepcionales, Maria Benjumea y de Maria José Pérez-Cejuela, iniciamos la cuarta edición del Programa MET en la que participarán 55 mujeres. Se respiraba una enorme dosis de optimismo de cara a la “crisis” y sobre todo, con la seguridad de que, en lo relativo al liderazgo femenino, aún queda mucho por decir, por aprender, por desarrollar, por trabajar y, sobre todo, por pelear. Muchos volvimos a sentir, por qué no decirlo!, la magia y la pasión que tan raro es encontrar en foros profesionales.
Ahora que la palabra “crisis” parece estar enquistada como página web por defecto en nuestras Blackberries, televisiones, radios… el Programa MET se convierte en un “balón de oxígeno” que nos da aire a través del énfasis en la importancia del talento y del desarrollo del capital humano como único antídoto contra el pesimismo en momentos de dificultad. Como tantos directivos de empresas se empeñan en reiterar en sus presentaciones, las personas van primero, mientras que las estrategias le suceden.
Cuando las relaciones personales entretejen una red de sinergias entre profesionales con entusiasmo y talento, el resultado sólo puede ser la eficiencia y el progreso en el desarrollo de estas mujeres. De nuevo nos brindan la oportunidad de volver a echar una mano, de intentar devolver lo que a nivel profesional, nos han dado a muchos. “Ayudar a ayudarse”, lo llamó Indalecio Gil.
Esperamos que esta nueva edición del Programa MET con la misma ilusión y energía del año pasado. El objetivo claro: volver a sentir la magia y la confianza de que, con ilusión, motivación y pasión saldremos todos reforzados. Confiemos.
En palabras de Maria Benjumea: “la gente buena siempre encuentra su sitio”.


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