El 58% de las mujeres que residen en España asegura que tener hijos representa un obstáculo para la vida profesional (“Fecundidad y valores en la España del Siglo XXI”)
“Los números cantan” y desde luego reflejan el hecho que los primeros años de carrera profesional, donde destinas horas y horas para poder tener una oportunidad en tu carrera profesional son también los años clave para tomar importantes decisiones sobre si tenemos o no hijos. Y como dice mi madre “siempre hay que elegir y esto es así, no te hagas líos”.
Para poder enfrentarnos correctamente a elecciones, es importante conocer en profundidad a qué nos enfrentamos realmente, no perder de vista la otra cara de la moneda: entre un tercio y la mitad de las mujeres ejecutivas en Estados Unidos no tienen hijos (“Executive Women and the Myth of having it all”- publicado en la Harvard Business Review)
Para mí, lo relevante no sólo es el “dato”; sino que la mayor parte de estas mujeres no eligió no tener hijos, al contrario, no sólo los deseaban sino que hicieron muchísimos esfuerzos por ello. Opiniones como las de una directiva de Morgan Stanley de 44 años sin hijos cada vez son más comunes:”de alguna manera pensaba que tener hijos era algo que podría hacer el año siguiente, después de la siguiente promoción, cuando estuviera más estable” y las que realmente nos hacen poner los pies en el suelo.
Aquí está la gran prueba: no asumir que por querer desarrollar nuestra vida profesional, nuestra vida personal se romperá en pedazos o que la única salida de “conciliar” es ampliar la edad de ser madres más allá de los 40 (cruzando los dedos, claro, para que luego sea posible). Pero teniendo claro que no se puede tener todo…
Pero esto no quiere decir que no debamos intentarlo! Pocas veces nos planteamos que podemos ser parte del cambio, no meras espectadoras. Merece la pena intentarlo.
No cabe duda que supone un gran esfuerzo por nuestra parte, pero también es cierto que las distancias se están acortando: está más que claro en el mundo empresarial que el escenario de escasez de Talento hace que las cosas empiecen a cambiar. A lo mejor no a la velocidad que necesitamos (todo es mejorable!); pero en este momento y siendo “realistas-optimistas”, para logar el deseado equilibrio de vida personal y profesional, debemos ser más proactivas, no sólo utilizando todas las opciones que paso a paso se van implantando en las empresas (jornada reducida, flexibilidad en el horario, aplicacion de las nuevas tecnologías como herramientas útiles para conciliar, posibilidad de trabajar desde casa …), sino también siendo imaginativas a la hora de plantear ideas, nuevos esquemas de conciliación, nuevas opciones a las empresas que permitan poco a poco aunar los intereses de las empresas con los nuestros.
Para pasar a la acción es importante mantenerse activa, “optimista-realista”, motivada y, por qué no decirlo así, “con la confianza de que realmente es posible hacer las dos cosas”. Desear algo es el primer paso de conseguirlo.
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