Author: Namita Kerur
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Will the introduction of a quota solve the problem?
Diversity in executive boards remains an issue and has become more central after the world economy is facing one of its worst crises, as IE Business School’s professor Lucy P. Marcus mentioned in her interview to Financial Times. According to Catalyst, the amount of women in board positions is still not well balanced and in average way below 20%.
In 2003 Norway introduced a quota which forced all companies to have minimum 40% women on their executive boards. The success to date is remarkable: since 2007 Norway moved up 4 ranks to position 7 in the World Competitiveness Yearbook 2011 issued by IMD. It is also encouraging that, as commented by EPWN, the present participation of women as board members in Norway is at 44% which shows that the model is a success story. Critics say that a quota does not solve the real problem as it does not address the issue of a too small number of women reaching C-Level positions and ultimately qualifying to become board members climbing the classical career ladder. The introduction of a quota might be the right approach as the example of Norway shows but it can only be a wakeup call to work towards more diversity in leadership in general. A general consent throughout the corporate world that diversity is part of and fostering good corporate governance will be much more valuable and effective than regulations asking for it.
¿Son las cuotas la solución?
La falta de diversidad en los consejos de administración sigue siendo un problema y ha ganado en relevancia ahora que la economía mundial se enfrenta a una de sus peores crisis, como mencionó la profesora de IE Business School Lucy P. Marcus en su entrevista a Financial Times. Según Catalyst, la cantidad de mujeres en consejos de administración todavía está por debajo del 20%.
En 2003, Noruega introdujo una cuota que obligó a todas las empresas a tener un mínimo de 40% de mujeres en sus consejos. El éxito hasta la fecha es notable: desde el año 2007 Noruega ha adelantado cuatro posiciones, hasta ser el 7º mundial, en el Anuario de Competitividad Mundial 2011 publicado por el IMD. También es alentador que, como han comentado en EPWN, la participación actual de las mujeres en consejos en Noruega es del 44%, lo que demuestra que el modelo es un éxito. Los críticos dicen que las cuotas no solucionan el verdadero problema, ya que no se aborda la cuestión de que un número muy pequeño de mujeres alcanzan altos cargos en las empresas y en última instancia pocas cualifican para convertirse en miembros del consejo. La introducción de una cuota podría ser el enfoque correcto, como muestra el ejemplo de Noruega, pero sólo puede ser una llamada de atención para trabajar hacia una mayor diversidad en el liderazgo en general. Un consenso general en todo el mundo de los negocios sobre la necesidad de promover la diversidad como parte de las prácticas de buen gobierno corporativo será mucho más valioso y eficaz que las leyes.




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